domingo, 13 de julio de 2014

Gracias

Los 23 jugadores y el cuerpo técnico de Argentina 
Ya habrá tiempo para evaluar la final del Mundial en aspectos futbolísticos. Ya habrá tiempo para ver los errores y aciertos de Sabella. Ya habrá tiempo para decir si el DT sigue o no al mando del plantel. Ya habrá tiempo para hacer un análisis sobre los jugadores.
Ahora toca agradecer, por devolvernos esa ilusión que tan de lado había quedado, por volver a jugar una final después de 24 años, por disfrutar el Mundial hasta el último día por llegar con vida, por hacer un gran partido y casi ganarlo frente al favorito y el mejor equipo de la Copa, por vernos reflejados en esos 23 gladiadores que dejaron todo, a pesar de jugar tres tiempos suplementarios en apenas 12 días.
En el fútbol esta la opción de perder, como en todo, pero hay diferentes maneras de hacerlo, si me dan a elegir una, elijo está, la que nos tocó, dejando el alma, en un gran nivel más allá de errores puntuales que no vienen al caso y más adelante analizaremos.
Íbamos de punto contra Alemania, la que le metió siete goles al local, los humilló, les hizo precio y sacaron el pie del acelerador a los 45 minutos. Pero nosotros nos plantamos, como había que hacer, aguantando esos primeros frenéticos 15 minutos y teniendo grandes chances de estar arriba en el marcador. Gritar el gol de HIguain como nunca antes hasta darme cuenta que estaba en offside. Lamentarse por las chances erradas, que después se pagan caro.
Y apareció Gotze, que no lo había hecho en todo el partido, pero así son los alemanes, correctos y precisos para tener intervenciones fundamentales. Solo queda ponerse de pie y felicitarlos por el gran momento que viven. Y sobre Argentina, aplaudirlos hasta que duelan las manos, llorar si se quiere, consolarse como cada uno desee, pero hay un legado imborrable que quedará en la memoria, y son los huevos que este plantel puso en cada partido. Quedó reflejado, como un pueblo tan futbolero y exigente como el nuestro, copó una vez más el Obelisco cuando terminó la final, porque estaba satisfecho por el trabajo realizado.
El vació que tengo en el pecho será difícil de llenar, se viene otra interminable espera hasta 2018. Así es el fútbol, pero no me subo al colectivo de los exististas que no contemplan una derrota. Me sumó al g
rupo de los que valoramos los grandes momentos, ante todo, gracias selección.

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