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| Pisculichi, autor del gol que le dio el pase a River a la final. |
Lícito, porque Rojas se lleva por delante a Meli a los 15 segundos de iniciar el encuentro, y el árbitro, que en la previa había adelantado "si hay penal o expulsión al minuto de juego, lo voy a cobrar", tomó una acertada decisión. Por supuesto, nadie lo podía creer.
Un reconocido psicólogo deportivo, analista de los pateadores de penales, una vez me comentó que mientras más tiempo pasa entre que el árbitro toma la decisión, y el ejecutante va a patear, peor es para el jugador encargado de hacerlo, porque tiene mayores minutos para pensar, y juega en contra para la cabeza. El láser de la tribuna molestaba, Teo se le acercaba y le decía algo al oído, pasaron tres minutos y recién ahí Gigliotti fue a ejecutarlo. Atajó Barovero en su palo izquierdo, con su mano derecha. Golpe anímico importante para ambos equipos, a menos de cinco minutos de haber comenzado.
Pasó el tiempo, y llegando al cuarto de hora, Boca parecía controlar a River, hasta que Pisculichi agarró las riendas del equipo, el conjunto de Gallardo comenzó a tener el juego que había demostrado en los primeros partidos del torneo, y tras un remate desviado de Vangioni, la intercepta el propio Piscu en el camino para colocarla justo al lado del palo derecho de Orión, inalcanzable para él.
Algo fundamental ocurrió antes del final de la primera etapa: Tras un tiro libro casi desde el córner enviado por Colazo, y posterior rechazo de Mora, un jugador de Boca envía el balón al punto penal y Gigliotti recibe solo, la frena, y patea, gol. Pero Delfino lo invalida por fuera de juego. Si bien toda la defensa salió rápido del área para inhabilitar al delantero, Ponzio queda colgado y es quién lo deja en posición legítima.
Según árbitros especialistas, es el fuera de juego más difícil de cobrar, cuando el delantero entra y el defensor sale, porque es una milésima de segundo en donde se determina si está o no habilitado.
En el segundo tiempo, fue todo de River, que pudo manejar los espacios que de a poco le iba dejando Boca, pero fallaba en la definición. Pezzella y Funes Mori sacaban todo por arriba, y Barovero prácticamente no tuvo labor. El Cata Diaz se fue expulsado sobre el final por una violenta entrada sobre Teo. Y final, pasó River, se sacó la mufa contra su eterno rival, y cerró el año sin derrotas contra los primos en siete encuentros disputados. Los Millonarios a la final, lo espera Atlético Nacional. Un partido para el infarto.






























