jueves, 27 de noviembre de 2014

Para el infarto

Pisculichi, autor del gol que le dio el pase a River a la final.
Los hinchas se estaban acomodando en sus asientos después de recibir al equipo con fuegos artificiales, papelitos, bengalas, inflables y demás. La gente, en sus casas, encontraba lugar en su sofá, ponía más fuerte el volumen, destapaba una cerveza, y Delfino ya estaba cobrando penal para Boca.
Lícito, porque Rojas se lleva por delante a Meli a los 15 segundos de iniciar el encuentro, y el árbitro, que en la previa había adelantado "si hay penal o expulsión al minuto de juego, lo voy a cobrar", tomó una acertada decisión. Por supuesto, nadie lo podía creer.
Un reconocido psicólogo deportivo, analista de los pateadores de penales, una vez me comentó que mientras más tiempo pasa entre que el árbitro toma la decisión, y el ejecutante va a patear, peor es para el jugador encargado de hacerlo, porque tiene mayores minutos para pensar, y juega en contra para la cabeza. El láser de la tribuna molestaba, Teo se le acercaba y le decía algo al oído, pasaron tres minutos y recién ahí Gigliotti fue a ejecutarlo. Atajó Barovero en su palo izquierdo, con su mano derecha. Golpe anímico importante para ambos equipos, a menos de cinco minutos de haber comenzado.
Pasó el tiempo, y llegando al cuarto de hora, Boca parecía controlar a River, hasta que Pisculichi agarró las riendas del equipo, el conjunto de Gallardo comenzó a tener el juego que había demostrado en los primeros partidos del torneo, y tras un remate desviado de Vangioni, la intercepta el propio Piscu en el camino para colocarla justo al lado del palo derecho de Orión, inalcanzable para él.
Algo fundamental ocurrió antes del final de la primera etapa: Tras un tiro libro casi desde el córner enviado por Colazo, y posterior rechazo de Mora, un jugador de Boca envía el balón al punto penal y Gigliotti recibe solo, la frena, y patea, gol. Pero Delfino lo invalida por fuera de juego. Si bien toda la defensa salió rápido del área para inhabilitar al delantero, Ponzio queda colgado y es quién lo deja en posición legítima.
Según árbitros especialistas, es el fuera de juego más difícil de cobrar, cuando el delantero entra y el defensor sale, porque es una milésima de segundo en donde se determina si está o no habilitado.
En el segundo tiempo, fue todo de River, que pudo manejar los espacios que de a poco le iba dejando Boca, pero fallaba en la definición. Pezzella y Funes Mori sacaban todo por arriba, y Barovero prácticamente no tuvo labor. El Cata Diaz se fue expulsado sobre el final por una violenta entrada sobre Teo. Y final, pasó River, se sacó la mufa contra su eterno rival, y cerró el año sin derrotas contra los primos en siete encuentros disputados. Los Millonarios a la final, lo espera Atlético Nacional. Un partido para el infarto.

Te atreves a soñar

Teo y Chavez, figuras de River y Boca. 
Boca sueña con salvar el año. River sueña con tomarse revancha de la semifinal perdida por penales hace 10 años.
Andres Chavez es duda en el equipo de Arruabarrena, con más chances de quedarse afuera que de ir al banco, mientras que Cavenaghi se imagina una vuelta como la de Palermo en la Libertadores del 2000, quién volvía de una lesión de seis meses, ídem que el Torito.
Empate en la Bombonera, pérdida de la punta del campeonato el pasado domingo en manos de Racing, fallecimiento de la mamá del DT, peleas de barras en la confitería del club, River tuvo una semana que pareció un torbellino, para nada envidiable. Boca viene dulce después de ganarle y bajar a Independiente de la lucha por el campeonato.
En el equipo de La Ribera hay muchos que están feliz por cómo llega el equipo, y otros temen que sea una incentivación para el Millonario. Mientras que por La Banda sucede algo similar, porque algunos no pueden creer que después de un arranque demoledor, ahora tengan un flojo nivel, y otros auguran que retroceder un paso a veces sirve para avanzar dos, más aún teniendo en cuenta que los 11 que hoy estarán en cancha, salvo Barovero, Pezzella y Funes Mori, vienen de siete días de descanso, o incluso más, como Mora, quién no disputó el encuentro de ida.
Yendo a lo estrictamente deportivo, la ausencia del ex Banfield en Boca es algo determinante, teniendo en cuenta las características, velocidad y desequilibrio que tiene y que el Vasco no cuenta con un reemplazante natural, por eso irá de arranque Gigliotti, quién tiene de hijo a River y ya sabe lo que es marcarle goles. Mientras que Carrizo será el sustituto del Burrito Martinez. El resto, todo igual: Orión, Marín, Díaz, Forlín, Colazo, Meli, Gago, Erbes, Carrizo, Calleri y Gigliotti. De antemano, el equipo tiene menos velocidad que en el partido de ida, pero más peso en el área.
Por el lado de River sucede lo contrario. En el primer cotejo, la ausencia de Mora obligó a Gallardo a poner a Simeone, nueve clásico que le quitó chispa al ataque. Con Sanchez recuperado en lo físico por la semana de descanso que tuvo, los rigurosos plateistas de la San Martín baja exigirán ver la dinámica y buen fútbol de las primeras fechas, teniendo en cuenta el descanso mencionado que tuvieron los titulares.
Todo dicho para este gran encuentro, veremos quién se animará en ir en busca del resultado y no especular con una tanda de penaltis. Quién se atreverá a soñar con volver a jugar una final y eliminar a su eterno rival.

viernes, 21 de noviembre de 2014

Faltó el fútbol

Imagen característica del partido: Mucha disputa en la mitad del campo.
Boca y River no se sacaron ventaja en un aburrido 0 a 0, en el partido de ida de la Copa Sudamericana. Si bien el local hizo un poco más que la visita, el empate es un resultado justo por la cantidad de situaciones que se crearon. 
Un estadio colmado con miles de bengalas (¿y la seguridad no hizo un control?) recibió al equipo del Vasco cuando entraron a la cancha. Silbidos para River, gastadas, folclore. De arranque nomas, se vio a un enérgico Burrito Martinez que desequilibraba por la banda derecha, pero esa profundidad duró hasta los 30 del primer tiempo, cuando se retiró lesionado e ingresó Fuenzalida. 
Ponzio debió ser expulsado faltando pocos minutos para la finalización de la primera parte, luego de una fuerte entrada sobre Gago y posterior tole tole entre los dos equipos. El exceso de tarjeta amarillas de River (siete), demuestra que fue a la Bombonera a imponer su juego físico y relegar el fútbol champagne que había demostrado al comienzo del semestre. 
Hay algo cierto que le comentó un allegado al plantel riverplatense a este blog: el cansancio del equipo por jugar cada tres días, sumado al plantel corto que dispone Gallardo, hace que los jugadores nunca se logren recuperar del agotamiento físico, y a esta altura ya no tienen el mismo aire para desplegar ese juego vistoso que mencionábamos. Por eso, el DT, inteligente, previó que Boca llegaba al partido con casi 14 días sin jugar los titulares, por lo que debía hacer un planteo estratégico para equiparar las energías. Y así fue.
Del lado local, le faltó frescura de mitad de cancha hacía adelante, no fue preciso, perdió prácticamente siempre de arriba con los defensas rivales, y la más clara la tuvo por un error de Barovero en la salida de un tiro libre, después, poco fútbol, mucha fricción. 
Algunos dirán que el empate le queda mejor al local porque con un gol en el partido de vuelta complica mucho a River. Y del lado Millonario podrán decir que ganando en casa, pasan de ronda. Depende con el punto de vista que se mire, es la conclusión que se sacará sobre a quién le sirvió la parda. Lo cierto es que en siete días habrá revancha y sabremos el final de esta historia.